Hacia dónde y cómo
martes, 15 de febrero de 2011
Saltando
viernes, 14 de enero de 2011
Sin presente, sin tiempo.
Existía una situación desde hacía “meses” que daba vueltas en mi cabeza –ya no era ella-, que me hacía caminar en círculos y cuadrados por la noche, perderme en botellas de ginebra, vino, cervezas y a veces algo más. Los cigarrillos eran amigos infalibles, como el reloj rojo y el mismo cassette. Pero todo eso era cuestionable, todo era puramente refutable…no existía ningún motivo real del por qué estar entre todo aquello y encontrarse tan perdido, cuando en realidad, no era más que yo frente a un espejo en un bar del centro, la verdadera situación fue haber perdido el hilo de la conversación mientras tomaba el café por la tarde con Margarita, fue un momento y un espacio aislado. Haber golpeado el lado izquierdo de mi cara contra el piso –o en realidad pudo haber sido mi almohada esa misma noche-, haber escuchado el reloj antes de que sonara y abrir los ojos -esos 5 segundos antes de que sonara el reloj- en la oscuridad.
Los momentos y el tiempo después de haber viajado durante una semana, se habían delimitado en simplemente dos hechos: ver como el cielo se prendía en fuego con cada atardecer para luego dejar nada más que cenizas y restos de objetos brillantes en el cielo –las estrellas-, y sentir el frío en los pies justo antes del amanecer…era así como podía saber que un día más había pasado, que el tiempo pasaba.
Ya recordar las tardes de cafés en aquella esquina con Daniel y Allan era como viajar en el tiempo, perderse en un delirio, era simplemente pasar una película vieja ante mis ojos, pensar en ese tiempo y verlo como un hecho es como sentirse más viejo el día después del cumpleaños…
Quería que esa canción durara por siempre, que esa noche y esos besos hicieran lo mismo, que el olor de la parte de atrás de su cuello nunca se fuera, me estaba perdiendo en un delirio una vez más.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Al estar recostado sobre mi cama desnudo,
con la leve luz de mi lámpara,
sintiendo un pequeño escalofrío al tocar mis pies
-uno frío y otro un poco caliente-, no
puedo evitar el recuerdo de ver su cuerpo
tendido y desnudo sobre la misma cama,
con la misma luz tenue, las sombras, sus ojos
y su cabello cubriendo mi almohada.
Sí, es cierto, puede que la extrañe hoy
más que antes y también puede que sea cierto
que necesite -no su cuerpo, sino...-, que precise
su voz, su sonrisa, un silencio para poder romperlo
con alguna idea que pase por mi cabeza, volver a
sentir que existe algo, que las cosas son...
aunque no sepa bien que.
lunes, 13 de septiembre de 2010
O...
Condicionado entre 5 paredes,
ojalá toda la situación entre la angustia - de pensar en ella-,
mis ideas, las fotografías que aún conservo,
los rollos y las cámaras fotográficas en el estante
fuese sencilla y pasajera,
que me fuese indiferente.
Todos los días me levanto a las 5:50 a.m y
en la noche como un chocolate después de comer,
ojalá los chocolates fueran más grandes y así duraran más.
A veces me siento aferrado a ideas, delirios,
dibujos, colores...a veces siento que mi vida se ha llenado
de cosas, pero me siento en el vacío.
entre un mañana mejor y la terrorífica realidad del mundo actual,
mirando por la ventana y sentándome en el balcón a fumar,
derivo entre sueños, entre canciones e imágenes que voy creando,
analizando, desarmando y volviendo a armar,
es lo que me pone a pensar, fumar, soñar, mirar, escribir,
aferrarme, comer chocolates, levantarme a las 5:50, no lograr
que las personas, las situaciones y las fotos me sean indiferentes.
domingo, 27 de junio de 2010
HOY
tenía ganas de sentarme a escribir poemas y de empezar a dibujar de nuevo,
Por Fernando Bermúdez Kuminev
martes, 13 de abril de 2010
Vai en 88

Es cierto
puede que me haya enamorado
de la misma mujer como tantas veces,
pero es algo incontrolable...
La noche se había teñido,
estaba todo de colores brillantes,
música y baile,
cervezas, tragos, cigarrillos y
debo confesar, ella era una situación
a parte.
Los momentos se habían ido del tiempo,
cuando sentía amor y ganas de olvidarla
a la misma vez.
Odiaba cuando de repente se sentaba a
mi lado y al no estar preparado mi mente
quedaba en blanco viendo sus ojos,
recordando como era que me llamaba -yo- y transportando
ese instante perdido en el espacio,
toda la situación de la cerveza, los cigarros, el baile
apartado al final de Creta, llamado Vai.
¿Otra vez estoy empezando a viajar?
miércoles, 24 de marzo de 2010
A destiempo
Tomé una librete y escribí cosas sin pensar,
fluí entre un café y otro,
cuando me di cuenta estaba sentado frente a
La Soledad fumándome la "chinga" del cigarrillo,
me había extraviado entre ese San José que
conocía como mi mano...pero ¿cómo?
pensaba -aún- en ella de cierta forma y todavía
fotografías que habían quedado colgadas como
ya esta vez no estaba lejos...estaba aquí.
Emociones
El mundo que creíamos ver no es ni la mitad de hermoso que ese universo que se esconde en nuestras miradas, en nuestras mentes. Ese animal que se esconde en nosotros, solo escapa cuando al fin dejamos las apariencias, dejamos a terceros por fuera y solo así podemos sentir, vivir como en verdad deberíamos. En realidad sentiríamos la realidad si nos dejáramos caer por una sola vez, cree en esos sueños, en esas ilusiones y en ese momento romperíamos el cristal y la realidad sería una vez más debajo del mar, la Luna sin explotar nos quemaría y arderíamos en fragmentos que al tocar el aire se hacen uno, convirtiéndonos en estrellas fugaces que atraviesan el cosmos.