En la esquina...

En la esquina...

domingo 11 de marzo de 2012

Aparta-miento


¿Pero cómo explicarlo?
Sentía que había encontrado
al amor sincero, al verdadero,
que ya había logrado escapar
de aquel que me llenaba, y al final,
era vacío y me despojaba de todo.

Sabía de forma equivocada
lo que era la buena vida,
dormir a su lado y desayunar caricias,
besos, suspiros y placeres.

Me traicioné, me traicionó y me traicionaron,
el amor, ella y yo mismo...una vez más.

Por Fernando Bermúdez Kuminev

domingo 4 de marzo de 2012

Frito en verano y escabeche. (Sintiendo-La)


(Una simple barra de bar en el fondo con algunas sillas y botellas de ginebra en la pared, con luz tenue y el sonido de un televisor transmitiendo un película doblada al español. Unas cuantas personas sentadas sobre las mesas ubicadas de forma horizontal. El baño se encontraba en la esquina izquierda y la entrada a la derecha.
Se comienzan a escuchar murmullos cada vez más altos, se oye una campana y entra en escena Pablo, la televisión y los murmullos se detienen, hay silencio hasta que se sienta en la mesa del centro)

Pablo (viendo el vacío) .-Señor un ginebra y una cerveza...por favor (el señor de la barra prepara los tragos y se acerca a dejarlos sobre la mesa)

(Se comienzan a escuchar los pensamientos de Pablo mientras el escenario cambia de posición, salen las mesas del escenario, excepto la de Pablo, la cual se ubica en un último plano, entran en escena Mercedes y Luis)

Pablo (viendo a Merecedes y Luis tomándose el trago de ginebra)-. Era sábado por la noche, me encontraba inquieto -por algún motivo-, daba vueltas sobre la alfombra, me imaginaba recorriendo los laberintos de su textura, esa trama perfecta que me envolvía. Miraba a veces de una forma mal intencionada el reloj, quería que el tiempo sintiera, que esas agujas -aunque
no tuvieran vida- se estremecieran, que percibieran ese frío en su médula de metal...sentía envidia, descontento,
una aversión gigante hacia ese movimiento tan despreocupado sobre el tiempo, seguir, continuar...
tal vez eso era lo que me inquietaba.

[En proceso]

lunes 9 de enero de 2012

Montezuma


Me había dado cuenta de que el salto hacia la
catarata fue verdaderamente alto 1 segundo
antes de...¿caer?

Ahí, justo ahí,
en ese momento me había dado por completo al ser,
quería retomar el sentimiento,
retomar aquel enamoramiento tan cruel y exquisito
para mi mente.
Recordar las calles de Sofía abandonadas a las
4:30 de la madrugada con una botella de ginebra
en la mano y unos cuantos cigarrillos sueltos
en el bolsillo...eran tiempos que se extraviaron
en algún momento y se encontraron en un mismo espacio.

Al estar 3 metros bajo el agua y sintiendo un bombardeo
de adrenalina en mi pies, siento el momento y dejo
todo el agua aparte y me aíslo.

Escapé una vez más.


Por Fernando Bermúdez Kuminev
Foto: algún amigo la tomo en playa Avellanas

domingo 8 de enero de 2012

En enero nadie es sincero

La conocía de antes,
su cabello negro y sus labios pequeños,
sus dedos largos y nudillos marcados...
como quería que me durmiera acarieciándome
el cabello.
En enero ya nadie era sincero,
todo había cambiado tanto,
el tiempo se había escurrido entre un lugar y otro,
se nos había deshecho por completo el hilo
que en algún momento nos mantenía..¿unidos?
Mientras se escondía la luna en el mar y me tomaba
el último trago de la botella de ginebra, sentía
el mar erizar mis pies...quería pegar otra vez
las fotos en la pared.

Por Fernando Bermúdez Kuminev

domingo 31 de julio de 2011

Día 1


Llevaba en Managua menos de 24 horas, el calor era tolerable, pero en definitiva no podía dejar de pensar en la conversación que habíamos tenido con Jorge y Yader la noche anterior en un bar cerca de la "Zona Rosa" -en algo que asemeja un centro, en una Managua perdida-, me había dejado pasmado, no podía creer (o tal vez no quería, y era así de simple) que el mundo estuviera tan jodido, la revolución y el socialismo eran una simple idea que quedaba en el imaginario de las personas, las guerrillas han despedazado por completo la ciudad. Creo que me he enamorado una vez más de la causa y de Andrea.

jueves 28 de abril de 2011

Plantulas


Hoy me fui a dormir con el cielo sin estrellas, pero con Luna, ¿que raro verdad, serán todos esos gases extraños que sueltan las máquinas?, me gustaría tanto poder a veces ver las cosas como las ven las plantas, poder hablar y entender como una, la que sea...Los árboles imagínese la cantidad de cosas que pueden vivir -con solo ya vivir en otro tiempo, vivir tantos tiempos a la vez...-, la cantidad de estrellas que han contado, la cantidad de historias y risas que pudieron haber escuchado y AÚN mejor la cantidad de estrellas fugaces.
Pero claro las plantas seguro que no le van a prestar atención a esas cosas, tal vez ellas ven lo que nosotros no podemos (hay una frase de un libro muy muy famoso, es el segundo libro con más traducciones, que habla de algo parecido), o tal vez ellas ven la luz diferente, la luz de las cosas...eso que solo el corazón ve....
Yo creo que cuando uno puede ver eso en alguien o en algo, la vida cambia. Ahora imagínese la vida de una planta, cambia todo el tiempo, renace, se desvanece en un éxtasis constante al descubrir a cada instante bellezas más y más indescriptibles -cuerpos de luz-, pero tan maravillosamente exquisitas y caóticas...

Lo más seguro es que las plantas no piensen nada de lo que pensé y describí en este conjunto de signos gráficos (letras) -¡que mal!, poner eso entre paréntesis me sacó de quicio-, puede que lo que ellas sientan, uno no lo vaya a sentir hasta convertirse en una de ellas, y ese es tal vez el asunto más complicado -trillado, dicen también por ahí-, que MUY probablemente vamos a terminar siendo una DE ELLAS.

Haber escrito esto fue un evento totalmente inevitable.

200. Cambio y fuera

jueves 21 de abril de 2011

Itzamná

Era casi inevitable y además de eso, era sumamente contradictorio, pensar que era mentira que los dioses como Itzamná no vivián en los cielos, que bajaban era cierto, aquí en la tierra también somos hermosos, pero en definitiva y no existe discusión alguna, el vivir en esa cámara llena de estrellas, poder tocar las nubes, poder ver los dos mares el blanco y el azul, esfumarce el uno en el otro -o tal vez al revés-, poder estar en el limbo donde el cielo y el océano se hacen uno solo, presenciar como la unificación más esplendorosa y sutil de lo que es nuestro planeta sucede frente a sus ojos, se crea un espacio infinito y el es parte de ello, no me hacen dudar en lo más mínimo de su existencia. Y pues claro, tampoco dudo de la mía. Compañeros ¿ustedes si dudan?
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