lunes 9 de enero de 2012

Montezuma


Me había dado cuenta de que el salto hacia la
catarata fue verdaderamente alto 1 segundo
antes de...¿caer?

Ahí, justo ahí,
en ese momento me había dado por completo al ser,
quería retomar el sentimiento,
retomar aquel enamoramiento tan cruel y exquisito
para mi mente.
Recordar las calles de Sofía abandonadas a las
4:30 de la madrugada con una botella de ginebra
en la mano y unos cuantos cigarrillos sueltos
en el bolsillo...eran tiempos que se extraviaron
en algún momento y se encontraron en un mismo espacio.

Al estar 3 metros bajo el agua y sintiendo un bombardeo
de adrenalina en mi pies, siento el momento y dejo
todo el agua aparte y me aíslo.

Escapé una vez más.


Por Fernando Bermúdez Kuminev
Foto: algún amigo la tomo en playa Avellanas

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