lunes 14 de diciembre de 2009

El té de las 10


"Ella arregla la cama para dos.
Yo termino mi cigarrillo en un café
de la calle Neofit Rilski.
Ella se sienta en el balcón a tomar el té
y a pensar.
Yo tomo el autobus mientras el reloj marca
las 23.
Ella se peina frente al espejo y luego
pone la mesa para dos.
Yo bajo en la última parada y camino
hacia el apartamento.
Ella se sienta en el loby a esperar.
Yo abro la puerta del apartamento
y una vez más no hay nadie que me espere,
nadie ha puesto la mesa,
me siento en la cama, me dejo caer y prendo
un cigarrillo.
El abre la puerta y ella salta a sus brazos,
se sientan a comer mirándose a los ojos,
han detenido el tiempo,
al igual que todas las noches.
Yo aun sigo pensando...
y si no me hubiera marchado,
aun ella me esperaría cada noche
para sentarnos a comer y detener
el tiempo..."


Por Fernando Bermúdez Kuminev.

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