Llevaba en Managua menos de 24 horas, el calor era tolerable, pero en definitiva no podía dejar de pensar en la conversación que habíamos tenido con Jorge y Yader la noche anterior en un bar cerca de la "Zona Rosa" -en algo que asemeja un centro, en una Managua perdida-, me había dejado pasmado, no podía creer (o tal vez no quería, y era así de simple) que el mundo estuviera tan jodido, la revolución y el socialismo eran una simple idea que quedaba en el imaginario de las personas, las guerrillas han despedazado por completo la ciudad. Creo que me he enamorado una vez más de la causa y de Andrea.
domingo 31 de julio de 2011
Día 1
Llevaba en Managua menos de 24 horas, el calor era tolerable, pero en definitiva no podía dejar de pensar en la conversación que habíamos tenido con Jorge y Yader la noche anterior en un bar cerca de la "Zona Rosa" -en algo que asemeja un centro, en una Managua perdida-, me había dejado pasmado, no podía creer (o tal vez no quería, y era así de simple) que el mundo estuviera tan jodido, la revolución y el socialismo eran una simple idea que quedaba en el imaginario de las personas, las guerrillas han despedazado por completo la ciudad. Creo que me he enamorado una vez más de la causa y de Andrea.
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1 comentarios:
Fernando esto es muy bueno, muy muy bueno. Tanto que tuve que comentar.
Deje la poesía rosa para otros. Microrrelatos así son lo suyo.
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